En el año 1984, nace del seno familiar, un nuevo proyecto. Además de ser agricultores y trabajadores idóneos de los productos originarios de Mendoza, como son: las ciruelas, duraznos, damascos, higueras, perales, nogales, almendras y viñedos. Este nuevo emprendimiento surgió a raíz de tener muchos conocimientos sobre las propiedades nutritivas y las virtudes que se obtienen de los frutos frescos, una vez llevados con un proceso prolijo y delicado a la deshidratación.